Bermeo alberga un espacio protegido de alto valor ecológico: el biotopo de San Juan de Gaztelugatxe. Punto de peregrinación para muchos marinos y lugar sagrado y casi mágico.

San Juan de Gaztelugatxe en Bermeo (Bizkaia)

San Juan de Gaztelugatxe en Bermeo (Bizkaia)

Su espectacular emplazamiento, a 80 metros sobre el nivel del mar, al que se accede a través de un viaducto cuyo acceso final son 231 escaleras, (241 tras las obras realizadas en 2014) confiere al islote una singular belleza, única en el País Vasco.

Su origen es desconocido, aunque ya se encuentran referencias en el siglo XI. Lo agitado de su historia hace que no se conserven restos del primitivo edificio, reparado en el siglo XVI y restaurado totalmente en 1885.

Como consecuencia de un incendio provocado en 1978, tuvo que renovarse por completo siguiendo la traza anterior. Además, se construyó también frente a él un pequeño refugio como cobijo de las inclemencias del tiempo.

Son muchas las tradiciones que giran alrededor de San Juan de Gaztelugatxe; la más conocida recomienda tocar tres veces la campana que esta en la ermita y pedir un deseo pero hay otras muchas. Los barcos de pesca bermeanos suelen realizar varios giros a babor y estribor del islote para que el santo les otorgue suerte en la faena.

A los huecos de las escaleras, identificados como las huellas de San Juan, se les otorga diferentes poderes curativos, y para beneficiarse de los mismos hay que meter los pies en ellos buscando que curen los callos o se dejan sombreros, pañuelos o txapelas para curar el dolor de cabeza.

Cuenta también que en las cuevas del peñón la inquisición encerraba a los acusados de brujería. Y sin lugar a dudas vale la pena el ascenso sólo por el placer de disfrutar la espectacular vista del cantábrico.

Imprescindible su visita.

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Subida a San Juan de Gaztelugatxe