Situada en el extremo nororiental del territorio de Bizkaia, la comarca de Lea Artibai es uno de esos privilegiados lugares en los que, a pesar de la industrialización, no se ha perdido ese sabor tradicional de los pequeños puertos pesqueros, como los de Ondarroa o Lekeitio, ni la esencia de los pueblos del interior, entre verdes montañas y misteriosos valles. Localidades como Amoroto, Aulesti, Berriatua, Markina-Xemein o Ispaster constituyen un museo viviente de la cultura rural vasca.

Ispaster, Bizkaia

Ispaster, Bizkaia

Situado en una loma costera, donde alternan tramos bajos y arenosos con acantilados accidentados, Ispaster es uno de los pueblos más curiosos de la costa vasca. Se han encontrado signos de ocupación humana en diversas cuevas, residencia unas de un pequeño grupo de pescadores-recolectores del Mesolítico; otras, recintos funerarios a partir del Eneolítico. A finales de la Edad Media, se produce una explosión constructiva que convierte a este municipio en el mejor dotado del territorio vizcaíno en arquitectura popular gótico-renacentista. Destaca la torre de Arana, palacio campestre que fue casa natal del inquisidor y obispo de Zamora Jacinto Arana, ampliación de un viejo caserío gótico de 1500.

El 11 de noviembre se celebra en Ispaster la fiesta de San Martín, día en que los baserritarras llevan a cabo el ritual de la “txarriboda” o matanza del cerdo, tras la que se prepara la curación del animal muerto en invierno.

Molino-Ferrería Bengolea

Molino-Ferrería Bengolea

Si volvemos más al oeste y por el curso del río Lea, podemos visitar diferentes localidades: Gizaburuaga, que se encuentra asentada en un terreno muy accidentado, en el que destacan el monte Llorna y los cerros de Askin, Derrota y Ganetxu. Existen datos de la época prehistórica hallados en las cuevas de Jentilkoba y Txotxinkoba, donde se descubrieron ajuares de enterramientos funerarios. De Gizaburuaga resalta la iglesia de Santa Catalina, fundada en 1519 y reedificada en el siglo XVIII, y el conjunto histórico-artístico de Bengolea, formado por una ermita, un palacio barroco y unas instalaciones preindustriales.

Aulesti es un estrecho valle delimitado por las cimas de Motrollo al sur, Bedartzandi al este e Iluntzar al oeste. Es de gran interés la parroquia de San Juan Bautista, del siglo XVI, edificio manierista de gran relevancia en Bizkaia, donde destaca el retablo de estilo rococó, la pila bautismal y un sagrario que en 1640 trasladaron de la originaria parroquia de Aulesti, San Juan Degollado, hoy desaparecida. Es conocido, también, el hórreo de Goiti, del siglo XVI. A pesar de sus reducidas dimensiones, su existencia nos revela que en este lugar se recogía una cosecha de trigo lo suficientemente grande como para necesitar un granero especializado. Aulesti sigue manteniendo artesanos del pan y de la sidra.

El municipio de Munitibar recibió este nombre en el momento de su fundación, en 1366, con la fusión de la villa de Gerrikaitz y de la anteiglesia de Arbatzegi. Los primeros datos de una ocupación del espacio se remontan a la época romana. Munitibar es el prototipo de asentamiento humano en un medio rural en torno a centros religiosos. Entre ellos, podemos visitar la neoclásica iglesia de Andra Mari de Gerrikaitz y la iglesia de San Vicente de Arbatzegi, también de estilo neoclásico, que aprovechó la torre barroca del anterior templo, parte de sus muros y una preciosa portada cobijada bajo la torre.

Dirigimos el recorrido por los diferentes barrios y monumentos que llenan la villa de historia y belleza. Comenzamos acercándonos al barrio Totorika, donde se encuentra la ermita de San Juan Bautista, cuya festividad se celebra el 24 de junio; la noche anterior, es típico hacer la fogata de “San Juan suak”. Seguimos camino hacia el barrio de Gerrika, con su ermita Santa Lucia de Garai, ubicada en un entorno incomparable, que posee una bella ventana de tradición mozárabe; en ella se conocen enterramientos humanos del siglo X.

Descendemos al barrio Uriona y de allí volvemos hacia Munitibar, al barrio San Miguel, donde está ubicada la curiosa ermita de San Miguel Arcángel. Incrustada en el muro de la fachada junto a la pila de agua bendita hay una piedra decorada con una cara y botones, posiblemente de tradición gótica.

Es en este punto cuando los aficionados a la montaña pueden ascender al Oiz, uno de los siete montes bocineros, desde los que se llamaba a Juntas a Gernika o se avisaba de peligros a los miembros del Señorío. Con sus 1.026 metros, es la cumbre de importancia más joven de Bizkaia. Aquí se divisa el Monasterio de Zenarruza, cuya fundación, según la tradición, se remonta al siglo X.