Ya la estación ha extendido su manto de colores sobre la copa de los árboles y en el alfombrado de los bosques de Euskadi. Es el momento de aprovechar este espectáculo único de la naturaleza y disfrutar de la policromía otoñal, de esa luz especial, de la bruma y porque no, de la lluvia. Vamos a descubrir 5 lugares de Euskadi que no debes perderte en esta estación.

 

Foto de Mikel Martinez de Osaba https://flic.kr/p/VgHULD

Urkiola

A los pies de las cumbres calizas de Anboto y Arangio un extenso manto de vegetación cubre de cromatismo las 3.200 hectáreas del Parque Natural de Urkiola. Los cipreses de Lawson y los pinos Douglas aportan las tonalidades más oscuras del verde, que se mezcla con el rojo brillante de los arces y los serbales. Mas de la mitad del parque es arbolado autóctono: hayas, encinas, robles y abedules que ponen los naranjas, amarillos, marrones y dorados componiendo un espectacular cuadro.

Existen varias rutas señalizadas y de distinta dificultad, la propuesta de otoño es la que parte del Santuario y termina en Asuntze, en la base de Anboto. Unos ocho kilómetros de recorrido que nos dejará espectaculares panorámicas del cresterío de Alluitz y el tupido hayedo que por el sur se extiende hasta Otxandio.

Ya en el collado de Asuntze, podremos reposar a la sombra de los cipreses y matar la sed en la fuente de Pol Pol, Quienes quieran 20 minutos más de paseo podrán coger desde este punto la senda que lleva al collado de Larrano donde se levanta la ermita de Santa Bárbara, protectora de las tormentas. Hay quien dice que en las noches de plenilunio todavía pueden sentirse las vibraciones de los animados aquelarres que se vivían alrededor de este templo.

 

Foto EITB https://flic.kr/p/NsBKfC

Cañon de Izki

Esta situado al sudoeste de Alava en el Parque Natural de Izki, el tercero más grande de Euskadi que alberga en sus 9.153 hectáreas una enorme diversidad de paisajes.

Existe una red de senderos de diferente dificultad y longitud que permiten al caminante descubrir preciosos parajes, observar la flora y la fauna y apreciar las tradiciones de quienes habitaron y habitan estas tierras.

Escogemos el paseo que nos lleva por recorrido del río Izki desde Korres a Bujanda, el cañon de Izki, donde los siglos de constante erosión han creado un exuberante y estrecho desfiladero que discurre entre las peñas de Muela y Soila.

La gran variedad de especies forestales que conforman el bosque de ribera hacen que atravesar este barranco durante la temporada otoñal sea todo un placer. Verticales paredes de roca comparten el espacio con árboles y arbustos que dan al angosto valle una gran riqueza de colores.

 

Foto Euskadi Basque Country https://flic.kr/p/p5kdct

Hayedo de Otzarreta y humedal de Saltropo en Gorbeia

En la ladera del monte Gorbeia está uno de los espacios más bonitos para sentir el otoño, el hayedo de Otzarreta.

Un paisaje idílico en el que hayas centenarias de grandes raíces extienden sus ramas hacia el cielo dando al paisaje un halo mágico, de cuento, en el que resulta fácil imaginarse a Basajaun y Mari rodeados de niebla y paseando entre la alfombra de hojas. Fue la poda para carbón la que le confirió ese extraño aspecto a estos arboles que normalmente crecen de manera horizontal. La mano del hombre vario el paisaje pero en este caso no le robó la belleza a este rincón en el que viven los que probablemente sean los arboles mas fotografiados de Euskadi.

Para aprovechar el viaje es recomendable hacer la ruta circular hasta el humedal de Saltropo. El camino por las campas de Arimekorta nos llevará hasta un inmenso fresno que ve pasar el tiempo junto a la fuente de Leixarreta, y hasta los refugios Aginalde y Agiñarte donde veremos poderosos tejos de enormes troncos considerados árboles singulares del País Vasco.

Disfrutando del colorido de los bosques que se extienden al pie del Gorbeia, un paseo de poco más de dos kilómetros entre robles, abedules y hayas nos llevará al humedal de Saltropo y el centro de interpretación donde se puede encontrar toda la información sobre estos delicados ecosistemas.

 

Foto Gorka Mauleon https://flic.kr/p/hRDLX2

Rioja Alavesa, explosión de colores

El otoño es la gran fiesta de los sentidos en la Rioja Alavesa, el vino es el hilo conductor.

Desde cualquiera de los miradores de sus antiguos pueblos, la vista se pierde nos pierde en un horizonte de viñedos con todos las tonalidades de amarillos, rojos, ocres, naranjas, marrones,…. Un cuadro vivo y efímero que ofrece la naturaleza. Luego la viñas dormirán hasta el “lloro de la viña”, la primera manifestación de actividad de la vid después del reposo invernal. Hace poco entregaron su fruto y el aire huele todavía a vendimia y a mosto.

La estación es muy propicia para los amantes de la buena mesa: pochas con chorizo, alubias o unas chuletillas de cordero al sarmiento. La visita a una ancestral bodega horadada en la tierra nos hará sentir en la piel la humedad y la temperatura en la que vive el vino. Ya solo queda dejar que el oído imagine el resonar de las fábulas de Samaniego contadas en la tierra que lo vio nacer.

 

Foto Foto M. Bascaran https://flic.kr/p/43S6TB

Parque Natural de Aralar

En este espacio el otoño delimita fronteras de colores: el verde de los prados y los amarillos, rojos y marrones de los bosques de hayas que cubren una cuarta parte de la superficie del parque formando el hayedo más grande de Gipuzkoa y una de sus joyas naturales.

Está ubicado en la Sierra de Aralar, una inmensa meseta caliza emergida hace 50 millones de años que comparten Navarra y Gipuzkoa. Su perfil se visualiza como una infranqueable sucesión picos, crestas simas y cuevas. Aunque el emblemático Txindoki es el más característico, el más alto es el Pico Irumugarrieta.

El Parque de Aralar alberga la mayor concentración de dólmenes de Euskadi, vestigios de prehistóricos cazadores y pastores que habitaron por estas tierras. Existen varias rutas señalizadas que permiten descubrir este increíble legado histórico y todos los recursos naturales del parque. En el puerto de Lizarrusti se ha construido el Parketxea con centro de información y albergue.