La villa de Bermeo, fundada en 1236, goza de una excelente actividad comercial durante todo el siglo XIII. A su engrandecimiento y prosperidad contribuyen, en gran medida, los Señores de Vizcaya, mediante la concesión de privilegios y exenciones y, especialmente, con el fuero otorgado a comienzos de este siglo.

En Bizkaia, las primeras villas se fundan como respuesta a un cambio estructural en el comercio castellano. Al crearse nuevos circuitos comerciales entre Castilla y los puertos del norte de Europa, los puertos marítimos vizcaínos cobran especial importancia y se convierten en una zona indispensable de tránsito.

Si bien es cierto que, en un principio, los vizcaínos ejercen básicamente un papel de transportistas para los mercaderes burgaleses, progresivamente aumenta la exportación con destino a los grandes puertos de Francia, Flandes e Inglaterra de productos como lana castellana, salazones de pescado y, posteriormente, hierro; a la vez, se importan, sobre todo, tejidos.

Durante el siglo XIV, Bermeo mantiene su condición de ser la villa de mayor vitalidad de Bizkaia, aunque, desde la fundación de Bilbao, en 1300, se inicia una paulatina decadencia, dado que la actual capital vizcaína nace con una pujante vocación comercial, manifiesta ya en los primeros privilegios de su carta puebla.

Uno de los motivos principales que propicia esta decadencia es la aprobación por parte de Alfonso XI, en 1315, de la desviación del camino de Orduña a Bermeo a favor de Bilbao. A pesar de que se mantiene el comercio con Inglaterra, el inicio de la Guerra de los Cien Años supone hacer frente a una serie de importantes dificultades, como son la piratería y la rivalidad de Bermeo con Bayona y, en general, con toda Lapurdi.

En los albores de la guerra, vascos e ingleses mantienen una relación más que cordial; tanto es así que las relaciones comerciales se extienden también a Bretaña y, en especial, a la Rochela. Ya a finales de siglo, y a pesar del Tratado de Bayona de 1388, es cuando la amistad con los ingleses se ve seriamente comprometida por los continuos actos de piratería que acometen ambas partes.

A lo largo del siglo XV, Bermeo inicia una decadencia irremediable. Y es que Bilbao logra una gran preponderancia como villa comercial, desplazando la actividad de Bermeo y provocando, como resultado, un substancial despoblamiento. Además, no son menos significativas las guerras de banderizos y el recrudecimiento de la guerra de los Cien Años, con la consiguiente secuela de inseguridad por rutas de mar y tierra; por otra parte, se deben añadir las consecuencias de los tres incendios del siglo, más el terrible del año 1422; en definitiva, circunstancias varias que traen consigo, a finales de la Baja Edad Media, un patente debilitamiento de Bermeo como villa comercial por excelencia.

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