En estos tiempos en que Bilbao se llena de restaurantes japoneses, locales cools donde preparan gin-tonics de 77 formas diferentes y cuando lo más chic es probar comida griega, (un decir) conviene por un momento volver a los orígenes. A los locales de siempre. Y es que hoy nos ha salido un día tirando a clasicote.

Empezamos nuestro recorrido por el Bilbao de siempre y sus mejores bocados.

Felipada, el sándwich del Alameda. Foto de http://bit.ly/1pj1fnd

Felipada, el sándwich del Alameda. Foto de http://bit.ly/1pj1fnd

A los sándwiches del Alameda (Alameda de Urquijo 40, al lado de la Alhóndiga) les llaman «felipadas«. Todo porque en el origen anduvo un tal Felipe. Aquí preferimos llamarle el sandwich del Alameda, que en el comer el sentido de la vista hace mucho y ver escrito «felipadas» no es un aliciente. Se hacen con pan de molde, lechuga, anchoa, una mayonesa secreta y algo de picante y se comen en tres bocados.  Es nuestro clásico preferido en Bilbao.

El sándwich del EME

El sándwich del EME

Del sandwich del EME (General Concha 5) cuenta la leyenda que el secreto de su salsa es como el de la Coca Cola. Creada por Emeterio, el fundador del local, hoy la supuesta fórmula circula por google obra de de un presunto camarero despechado tras ser despedido. Pero es un fake, o al menos así lo cuentan quienes lo han intentado porque sale fatal.
Lleva pan de molde, lechuga jamón york y una enigmática salsa, ligeramente anaranjada y suavemente picante. Y resulta lo suficientemente contundente como para llegar hasta la hora de la cena sin sobresaltos. El local, un lugar bastante oscuro y antiguo hasta hace poco, se ha reformado este verano y ahora luce coqueto y luminoso.

Bocadillito de bonito con guindilla en el Palas

Bocadillito de bonito con guindilla en el Palas

La Bodeguilla, a la que los bilbaínos llaman el Palas (Licenciado Pozas 3), en realidad no tiene nombre. Su decoración apenas ha cambiado desde la fecha de su fundación, allá por 1950, y mantiene aún la misma barra de madera y los azulejos de antaño.  Es de esos sitios en que se cae algo y enseguida parece que vayan a echar serrín, como antiguamente.
Aquí se puede tomar el vino o la cerveza en pequeños porrones, acompañando el refresco de un bocadillo del tamaño elegido preparado al instante con fiambres y productos de lata de calidad. Sardinillas, bonito, anchoas y guindillas.

Mejillón relleno del Baste

Mejillón relleno del Baste

En el Baste (María Múñoz 6)  es difícil elegir, porque tiene una de las mejores barras de pintxos de Bilbao. Que igual exageramos porque en Bilbao ¡hay tantas buenas barras de pintxos!. Y ya sabeis que los de Bilbao somos muy de exagerar.

Pero si hay que decidirse , y aunque no sea a vida o muerte, entonces apostamos por el mejilón relleno. Millones de millones habrán pasado por su barra. Siempre están calentitos y recién salidos de la sartén.

Melilla y Fez en Iturribide

Melilla y Fez en Iturribide

Fue en el Melilla y Fez (Iturribide 7) donde los bilbaínos aprendimos a degustar los auténticos pinchos morunos. Con ese adobo que los hace mágicos y nos transporta en un instante al norte de Africa. En la esquinita donde los preparan huele a comino, jengibre, limón y pimienta.
Y el ambiente de la zona ayuda. Con sus carnicerías halal, en la que sólo se vende carne de animales sacrificados según el rito musulmán, o sus fruterías donde puedes encontrar  cilantro, y todo tipo de chiles y pimientos picantes.

Champis del Motikrés

Champis del Motikrés

Los champis del Motrikés saben a champis de siempre, de esos que nunca harás en casa porque se te llena la cocina de humo sí o sí. Adobados con su mejunje, muy calientes y acompañados de un marianito con hielo y aceituna son una delicia clásica de un domingo al mediodía.

Croquetas del Txiriboga

Croquetas del Txiriboga

Y qué decir del Txiriboga (calle Santa María) y sus croquetas. Estamos en otra taska de las antiguas donde el señor de la barra atiende tu petición con un grito de ¡Croquetaaas! que llega hasta la cocina. Y  en tres minutos tienes media docena sobre la barra con opción de degustar las que quieras. La cocinera del Txiriboga las rellena cada día de un ingrediente diferente y están tan ricas que hasta te olvidas de como las hacía tu abuela.

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¿Se os ocurren más locales y bocados clásicos de Bilbao?